La moda tiene valor en tanto y en cuanto está condenanda a perecer por ser promesa fallida de alcanzar ese estado original de complitud. Tiene valor porque al fracasar la promesa, nace otra y la moda sigue y sigue... Si la promesa se lograra la moda moriría pues ya no habría qué buscar y el efecto retroactivo no se produciría pues todo sería presente, ausencia y muerte (porque lo que nos sostiene es la búsqueda).
La promesa de lograr el paraiso perdido, nos empuja a seguir abriendo puertas. Nunca asumir el destino trágico es la escencia de nuevos intentos. La fé en la totalidad ausente sostiene cada nueva identificación y cada nuevo fracaso. La moda es una de las formas en que buscamos y fracasamos y allí recién hay moda. Como efecto retroactivo del encuentro fallido con esa totalidad (ausente).

Revista Vogue