Mostrando las entradas con la etiqueta Sociologia de la moda. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Sociologia de la moda. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de enero de 2012

El verbo en infinitivo



Si pudiera escribirse, o quizás describirse, algún día la ontología de la moda, sería puro movimiento. Sería pura explosión en una producción esquizofrénica de color, formas, texturas, sonidos y demás…

La armonía en la multiplicación de esas provocaciones a los sentidos. Una lucha por la coherencia, en la incoherencia de entregarse a la vivir sin pedir nada a cambio, sin esperar nada, sin miedo, ni desconfianza, sin necesidad de testigos, ni signos de distinción o herencias en forma de estatus. Sin consumo de clase, sin estructuras, sin mediación. Puro movimiento, inquietud de un espíritu arrojado a experimentar. Prueba y error. El error y volver a tomar carrera. Mirar y encontrar, y saberse uno en la totalidad. Uno indivisible, inseparable del todo. Pero que busca su camino en la producción del mundo y la vida compartida.

La moda sería ese vivir arrojado a la vida. Ese escapar a la muerte que se ubica en el origen. La moda sería acontecimiento. Un verbo en infinitivo, que se impulsa en el pasado y se proyecta al futuro ¿Y el presente? Siempre será visto en diferido, aunque siempre recuperable… pero por el momento solo experiencia, nueva prueba y mismo error.

sábado, 8 de octubre de 2011

Notas sobre consumo responsable (parte II)


La moda ética plantea desde la industria, nuevas formas de producción y consumo. “Los principios a los que adhiere la moda ética se enmarcan en el respeto por las condiciones de trabajo de las personas destinadas a fabricar el producto, con la prohibición de un trabajo forzado, la exclusión de los niños como fuerza laboral y con la seguridad de un sueldo mínimo vital; a la reducción del impacto nocivo al medio ambiente producto de los excedentes de las fábricas; a la incorporación de artesanos locales para incentivar la participación de culturas distintas y propiciar el desarrollo de relaciones comerciales bajo los principios de COMERCIO JUSTO.” (http://www.hechoxnosotros.com/pdf/ModaEtica.pdf )

La moda ética es moda sustentable pero algo más, redes de comercio justo pero algo más, consumo responsable pero algo más... Es asumir un compromiso con cada uno de los momentos y las personas comprometidas en la cadena de producción y distribución. Es asumirnos desde la industria de la moda, y de nuestro lugar en ella, como productores del espacio común y la vida compartida.

La moda ética promueve el desarrollo de nuevas relaciones de convivencia, tolerancia y armonía. Propone a cada uno, construir desde su posición en el juego social de la moda, un mundo previsible y habitable. El mundo es el mundo que construimos con nuestros actos y los de los demás formando parte de nosotros. La moda ética reconoce que los otros forman parte de mí y todos constituimos la totalidad que nos une. Por eso es más que producir moda.

Tiene que ver con la vida en sociedad y la sociedad que queremos. Tiene que ver con los modos de generar valor y (re)producir la existencia. Es asumir desde la industria de la moda, el proyecto por un cambio global que se está planteando en todos los niveles tanto materiales como espirituales.

La moda ética se inscribe en un marco mayor. No plantea objetivos aislados de la experiencia cotidiana de otros campos. Los principios de la moda ética, son valores que toda persona sensata comparte y debiera transmitir. Como el uso racional de los recursos, procesos no contaminantes, redes de comercio justo, tolerancia, nuevas formas de solidaridad y respeto en la convivencia con los otros.

La moda ética es un proyecto por un cambio positivo en la producción de la vida colectiva. Por eso, concibe al consumidor como participante activo en la construcción de esa totalidad que nos une. Al consumir somos modificados, hacemos del producto del trabajo de los otros, parte constitutiva de nuestra individualidad. A su vez, modificados, producimos mundo. Ese mundo que los demás consumen, haciéndonos participes de su propia vida. La relación es de mutua influencia, de influencia múltiple y constante. Al consumir asumo el mundo que quiero producir.

Consumo responsable, implica sopesar medios y fines de la acción. Es una forma de construir la realidad que se nos presenta a todos y a cada uno. Consumo responsable implica que el otro y el mundo forman parte de mí y por eso asumo un compromiso con ellos. El compromiso es con el trabajo de todo ese sinfín de anónimos con quienes me enfrento en cada momento. Consumo responsable es también una forma sustentable de habitar el mundo, una forma sustentable de producir la sociedad que queremos.

Notas sobre consumo responsable (parte I)



A veces podemos pensar que el consumidor tiene un rol pasivo en la industria de la moda. Que simplemente está en posición de absorber elementos de la múltiple oferta que se le presenta, casi como imposición. A veces, se piensa el rol del consumidor como si fuera una hoja en blanco sobre la cual inscribir placeres en forma de vestido. Placeres que posibilitan la realización de la ganancia, a partir de la satisfacción de una necesidad básica devenida en algo más.

El sujeto-consumidor ocupa un lugar central en la estructura económica y social. A su vez, a nivel individual, reconocerse como consumidor en casi todos los ámbitos de socialización, afecta especialmente la vida subjetiva. En el mundo moderno, ocupamos el rol de consumidor en la mayoría de nuestros intercambios sociales. Sin pensarlo, somos más consumidores que productores del mundo que compartimos. A cada paso estamos consumiendo lo que una cadena infinita de anónimos ha producido.

Son muchas las transformaciones y tareas, que se suceden e intercalan, para que el denim que compramos sea nuestro jean preferido. En todo ese proceso, no sólo se transforma la materia prima, también el ambiente y todas las personas que participan del proceso que culmina con esa prenda conformando nuestra vida subjetiva. Todos son modificados en el proceso y finalmente “yo” al identificarme con la prenda. Identificarnos, en este sentido, es incorporar un rasgo del carácter de los otros cosificado en el vestido que hacemos nuestro.

Las personas estructuramos nuestra vida a partir de nuestro trabajo. No sólo es la actividad por la cual obtenemos los medios necesarios para la reproducción de nuestra existencia. El trabajo es una de las formas con que hacemos del mundo, nuestro lugar en el mundo. Mediante el trabajo, habitamos el mundo. Y al consumir el producto del trabajo de los otros, los hacemos participes de nuestra vida intima. Construimos nuestro mundo más íntimo en un intercambio permanente con la vida de los otros. Así, los otros forman parte de mí. Pero además, con nuestro trabajo construimos el mundo común que ya había sido modificado por todos los que lo producimos, y con cada uno, desde la incorporación (desde el consumo) de ese mundo. O sea, estamos en constante cambio. A cada paso, conectamos sin saberlo con un sinfín de anónimos que nos ayudan a ser quiénes somos y a producir el mundo como lo producimos.

En la producción se produce el mundo, y se modifica. En el consumo se produce el mundo, y se modifica. Entonces… ¿podemos pensar que el consumo es una forma pasiva de involucrarse con los modos de producción de la vida común?

viernes, 14 de enero de 2011

La moda y el movimiento



El concepto sólo se puede valer de sí mismo. Lo que resta, son intentos por lograr un cierre, una clausura. Cada intento, se realiza desde una sucursal "exterior": exterior al concepto, pero interior al lenguaje como universo de todo lo existente. Todo cierre, finalmente, es parcial y toda clausura es inestable.

La materialidad, abre un paréntesis temporal al concepto. El ansioso mundo de las cosas, más la inabarcable vida del concepto, desbordan al vestido acutal. Lo desbordan dejando en evidencia su incapacidad de contener, por un lado la idea, y por otro la pujante rítmica de los objetos. Todo vestido se sabe demodé. Cuando se dice, no se repite, ni se vuelve a decir: se sigue diciendo. El decir, sigue en una cadena que se corta por su eslabón actual, para retomarse y volverse a romper. En todo el recorrido, cada nuevo camino tiene su antecedente en el quiebre anterior. Lo abandonado no se pierde, se incorpora.

Cada conjunto de elementos que fueron "estilo", ahora, aguardan como recursos. La moda, sigue buscando abrazar al concepto que se le escapa. En la fuga, la idea nos recuerda que es intemporal, y que cada intento de contenerla, en un conjunto finito de existencias, está condenado a perderse en su propia temporalidad, en su propio encierro. Pero el objeto se sabe, desde el comienzo, medio en una cadena de medios, que por definición se multiplica con cada nueva producción. Lo intemporal y lo infinito, se pretenden contener en la actualidad, en la sincronía del vestido, que fracasa por el encierro que propone.

Si fuera posible contener la idea y el mundo de los objetos, la moda sería ese instante revelado, de una vez para siempre. Pero la moda se realiza en su imposibilidad, si fuera posible, no sería. Tal vez sería tragedia, el recuerdo del momento que fue.

La moda que se fuga, es la única posible. En cada nueva búsqueda se incontrola el sistema. En cada nueva búsqueda, operamos cierres que tienen capacidad de mantenernos despiertos para llegar a aburrirnos. Ahí es que nos acermanos, lo máximo posible, a la moda. Cuando caemos a cuenta de que ya no está, o que nunca estuvo donde pretendíamos abrazarla. Cuando estiramos los márgenes de lo decible es que nos acercamos un poco a la moda, que sin abrazarla nos da una tregua, por un rato nada más...

jueves, 11 de noviembre de 2010

Cuerpo-vestido: síntesis y fragmentación



Dentro de los modelos de producción del SXX, el de la moda descartable ha ganado durante el seriado de los cuerpos y la vorágine por la novedad. Matrices que se explotaban durante tiempos predeterminados y llegado el momento caían en el olvido y la perdición del "demodé". Quizás el adjetivo del que no se vuelve y que genera temores, nervios y gestos de lo más extravagantes.

La moda descartable, no sólo descartaba "tipos", descartaba recursos, algunos limitados, necesarios y muchas veces no retornables. La moda descartable no sólo consumía esos recursos sino que los transformaba con métodos invasivos, con métodos agresivos, con métodos antiecológicos. La importancia era la producción de un cuerpo para hoy, mañana vemos, dentro de la temporalidad objetiva (ya que no había espacio para la temporalidad subjetiva, propia de una experiencia también reflexiva). La seducción de la moda era no pisar sobre seguro, no hay promesa de mañana, la vida es actual. Este modo de seducción no era exclusivo del campo de la moda, pertenecpia en tanto se incertaba en una red de interacciones. La moda no inventó nada, era armónica en el concierto de los campos de producir realidad en un mundo polar y "consumista".

El modelo se agota(apurado por las crisis) porque la seducción pasa por otros canales y la búsqueda es tan individual que parece buscar del otro el ojo que la complete y la legitime. Parece que la identidad busca en la instancia colectiva la confirmación como cierre parcial, no la génesis de la subjetividad sino en la contención, quizás como marco regulador.
Somos cada vez más artesanos de nuestra subjetivdad, aunque el objeto nos ayuda a producirnos. Aunque en el objeto vivimos y somos vividos, aunque en la comunidad vivimos y somos influenciados. Somos todo y nos buscamos en él, negándo su poder "total" hacemos de la inquietud un modo de renacer como sujetos. Descartar las formas nocivas y alienantes de producir moda y volver sobre nuestro paso. Encontrar en cada intercambio esa mirada que me une como multiplicidad de fragmentos en alianza y hostilidad permanente y al unísono.

Quizás aqui tampoco haya futuro. Pero ese futuro que no es tomado en cuenta es en tiempo subjetivo. El tiempo propio, el que decide la movilidad en el espacio. El otro, el objetivo, antaño descartable, se pretende cada vez más previsible y menos agotador. Pasamos de agotar el tiempo objetivo con la sobreexplotación ambiental imponiendo condiciones, a agotarnos en nosotros y salir al mundo a buscarnos en cada lazo que nos envuelve y devuelve a la vida, la unica posible, la vida común.

Ahi la moda encuentra su lugar en el estado actual de la cuestión. Como una de las tantas búsquedas de un espiritu en pie de guerra contra la objetivación, aunque sin renunciar al objeto. Buscamos devolver al objeto a su lugar, como parte de la vida subjetiva, ya no produciendo. Nunca más el objeto produciendo series de cuerpos en un mundo polar, no más.

La experiencia es parte del vestido y cuerpo-vestido experimenta. La moda, ya no descartable, sino ética, nos ayuda en la propia gestación de una vida en tiempo propio y en vinculación recíproca y constante. Sin salir al encuentro, sin la alianza y la disputa, la moda se congela, como la vida. En el movimiento de las fuerzas que pugnan por la sintesis y la fragmentación, la moda encuentra su potencia, encuentra su destino, en un mundo donde producir sujetos que se autoproduzcan es tanto más ecológico que producir objetos que se vuelvan objetos otrora sujetos.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Moda productiva

Aunque la moda sea una de las formas que el mandato de género busca normalizar, ningún sistema social funciona como sistema cerrado y todo poderoso. Siempre hay flujos que se fugan y permiten la producción nuevos enunciados. De esta forma, podemos suponer que dentro de la puesta en acto del código de vestir, hay un margen para la producción, que no todo es simplemente la reproducción automática de un orden establecido. En este margen vemos que la vivencia subjetiva de la moda puede admitir un resto para la interpretación o el ejercicio de la propia experiencia. La moda, no es un sistema que habilite únicamente el ejercicio de lo previamente estatuido. Las relaciones sociales al actualizarse, también se transforman. El cuerpo-vestido, no se experimenta solamente como cuerpo impuesto, también se experimenta como cuerpo vivido: como producción de la propia experiencia y no como simple reproducción de las practicas sistémicas.

martes, 9 de noviembre de 2010

Vestido actual y lugar en sombras



El código de vestir, como conjunto de prácticas incorporadas, implica movilizar la información disponible para producir efectos. Esos efectos no se limitan en la simple reproducción de las prácticas que produce. Las mujeres en la vivencia cotidiana de la moda, están desafiando al código constantemente. No sólo reproducen el mundo que las produce, intentan crear sentido con los elementos de esa estructura estructurante.
La vida se debate en múltiples ámbitos y en cada uno se dispone del cuerpo-vestido de una forma particular. Se coloca el cuerpo en posición. Se lo dispone, y esa puesta permite ciertos usos y potencialidades, a su vez que con ello se anulan otras formas, o al menos se las pone en suspenso. El vestir acutal, el cuerpo en situación, deja en sombras el resto de nuestro universo sin negarlo ni anularlo. En esa puesta producimos ese universo, ampliamos nuestros márgenes de existencia ya que cada puesta en acto del cuerpo-vestido, cada actualización, es una novedad. Siempre emezamos de nuevo, aunque caminando con la tranquilidad de las expectativas que nos hemos formado por el vivenciar de una situación cotidiana. Pero nunca es igual, siempre sobre una base de expectativas estamos creando nuevas formas y en esas formas nos producimos. En ese producirnos está el vestido.
El código de vestir cosificado en el cuerpo-vestido, normaliza al cuerpo, pero no existe como poder total.

viernes, 22 de octubre de 2010

Moda violenta parte II



La moda, más allá del contenido que tenga para cada generación, está construida como forma objetivada del lugar de sometimiento que la sociedad androcéntrica, destina para la mujer. Los contenidos particulares que pueda asumir, dependen de las necesidades, que en cada contexto histórico, el mundo masculino, tenga de la mujer. Son posturas asociadas al aprendizaje moral, a la función del pudor como forma de control hacia las mujeres. Un aprendizaje de ‘señorita’ que se continua, incluso, cuando ya estas marcas objetivas, como la falda y los tacos, son sustituidas por otras no limitadoras como pantalones y zapatos chatos.

Cierto es que cuando fue necesaria la mujer como mano de obra para nutrir las fabricas por la ausencia de los hombres que se encontraban en el frente de batalla, el contenido de la moda fue los pantalones (las mujeres por fin tuvieron piernas!). Antes que adaptar el mundo al sujeto femenino, se adaptó el cuerpo femenino al espacio publico, perteneciente a los hombres, momentáneamente de “licencia por guerra”. No obstante cuando el mundo volvió a su andar falo-céntrico regular, con los géneros cada uno en su sitio, la falda (y posteriormente la minifalda) volvió a producir las mujeres requeridas.

“Esta especie de confinamiento simbólico queda asegurado prácticamente por su vestimenta (todavía mas visible en épocas anteriores), que tiene como efecto, a la vez, que disimular el cuerpo, recordar en todo momento el orden (la falda cumple una función idéntica a la sotana de los curas), sin tener necesidad de prescribir o prohibir prácticamente nada (‘mi madre jamás me ha dicho que no tuviera las piernas separadas’), porque condiciona de diferentes maneras los movimientos, como los tacones altos o el bolso, que ocupa constantemente las manos, y sobre todo la falda, que impide o dificulta cualquier tipo de actividades (la carrera, diferentes maneras de sentarse, etc.), o porque sólo las permita a costa de constantes precauciones, como en el cao de las jóvenes que estiran constantemente su falta demasiado corta, se esfuerzan por cubrir con su antebrazo un escote demasiado amplio o tienen que realizar autenticas acrobacias para recoger algo sin abrir las piernas”. (Bourdieu, P. La dominación masculina España: Anagrama 2000 pp44)

Podemos ver en la moda, en el discurso y prácticas que produce y reproduce, una forma objetiva en que el ser mujer se actualiza. A su vez, esa puesta en código que cada mujer realizaría, no se agotaría en actualizarlo sino también en reforzarlo. Las prácticas se renuevan en cada puesta en acto. Las relaciones sociales (en este caso la moda) al ponerse en juego se renuevan. La moda como práctica, implica una puesta en juego, o el ejercicio cotidiano, de un saber sobre lo que significa ser mujer para cada sistema sexo-género. La incorporación del código de vestir, es parte de aprendizaje que cada mujer tiene que hacer para ser-hacerse mujer. Pero este código, se “codifica” en un lenguaje falo-céntrico, impuesto, violento y enajenante para las mujeres.

Algunos días me pegan pesimista.

viernes, 1 de octubre de 2010

Moda violenta?


La moda, como forma objetivada de la división genérica de la realidad, se impone como una fuerza autónoma, independiente de la voluntad de las personas. De acuerdo a la marca que imprime la disposición genital, la moda nos tiene predestinado un cuerpo. Como un mandato externo, plenamente atravesado por las obligaciones genéricas, la moda se instituye como una verdad revelada. La mujer, sin preguntarse, sabe que tiene una responsabilidad particular con el con el código de vestir. Moda, pensada más allá de la simple combinación de prendas que se impone cada temporada. Moda, como compromiso con un lugar en el mundo. Moda, como conjunto de reglas por las que aprehenden las virtudes de la belleza que ella misma posee en forma "innata".

Entones, ¿es posible pensar a la moda como una de las formas naturalizadas en que se reproduce el orden de dominación androcentrico? ¿Es la moda una de las formas de dominacion sielnciosa, una forma de violencia simbóloica (Bourdieu),que evidencia el lugar de sometimiento de la mujer en este sistema sexo-género(Rubin)?

viernes, 24 de septiembre de 2010

Cuerpo-vestido

"El concepto de cuerpo-vestido se vincula con la idea de que vestido y cuerpo no son independientes. Se relaciona con la idea de que el vestido, no sólo viste, cubre, abriga y distingue al cuerpo. Más allá de estas funciones, lo significa, y al hacerlo, lo produce. Así, se considera que el cuerpo, por fuera de esa significación, que logra al enlazarse con el vestido, ha desaparecido.

La noción de cuerpo-vestido da cuenta de que el ccuerpo, puede entenderse en su complicidad con el vestido. Vestido que como tal, no es otra cosa que ese cuerpo. Al habitarlo lo produce. El vestido construye al cuerpo. El cuerpo y el vestido son uno. El vestido consigue su vitalidad de ese cuerpo (como multiplicidad de fuerzas en pugna), y éste consigue satisfacción, aunque nunca es suficiente para lograr la identidad, la complitud. El cuerpo-vestido se manifiesta en, y transita por, ese vacío, por ese resto, por esa diferencia entre satisfacción buscada y satisfacción hallada, que termina por significar la moda. El cuerpo desnudo, en este sentido, sería ausencia, una hoja en blanco o un cuerpo sin habitar.

La prenda ha prendido, el vestido ya no viste al cuerpo. La ropa es la forma por la que nos hacemos cuerpo en el objeto. Si ya era sabido que en la sociedad administrada sentíamos a nuestros objetos como extensión del ‘yo’, la novedad es que el objeto -vestido- pasó a ocupar el lugar correspondiente al cuerpo. Este concepto implica que la prenda como objeto, dejó de ser una sucursal exterior, para ser el cuerpo del que era servidor.

La prenda ya no adorna el cuerpo, pretende serlo y lo es con todo éxito. Sería ese cuerpo plenamente producido a instancias sociales , en que conviven el individuo y la sociedad, donde se evidencia, fundamentalmente, el discurso atravesado por la dimensión genérica.

Ya no es la necesidad de protegernos ante los avatares climáticos, ya no es cubrirse ante el frío, búsqueda de abrigo. Ya no es esconder la marca, llamada pudor, que recuerda la trasgresión a la prohibición primera, por el que perdimos el paraíso. Tampoco es la obstinada carrera de la distinción: ser uno en la multitud, ser parte de una parte. Mejor dicho, hemos atravesado todo eso, para ser la generación que atestigua cómo su cuerpo, hoy es eso que antaño lo abrigaba, lo cubría, lo identificaba. Ya no decimos tanto con nuestro vestido porque él habla por nosotros y ese nosotros es el vestido mismo. O sea, la prenda al producir al cuerpo, se ha hecho cuerpo, y ha emergido el cuerpo-vestido."*






*Bietti, F. "Dos versiones de la moda: moda manifiesta y moda desante como prácticas ideológicas cotidianas" Buenos Aires: SFG, 2010. pp 17

jueves, 9 de septiembre de 2010

Moda ética: respeto a la identidad, la cultura y la tierra.

Mil años sin postear. Dejo un fragmento del informe sobre moda etica y equilibio ambiental-cultural, en el que estoy metido hace varios meses.


"(...)La cultura como productora de la naturaleza es una de las formas ecológicas fundamentales que hay que cuidar para lograr un desarrollo sustentable de cualquier industria. Fundamentalmente la industria de la moda. Porque sabemos que la moda no es sólo vestir. La moda es la forma en que la cultura transmite significados que la misma cultura construye. La forma en que el cuerpo es interpretado, la forma en que ese cuerpo se dispone en el espacio social y ambiental, el código que cada cuerpo debe aprehender por las posiciones sistémicas que ocupa. La moda retraduce esa masa indefinida de información en un conjunto de reglas que se escriben en el cuerpo y que leemos a cada paso, que sabemos interpretar, sabemos reconocer y sabemos responder.

En un territorio pueden convivir diferentes formas culturales, aunque la oficialidad de la cultura colonialista que hace quinientos años nos gobierna las categorice como alternativas o exóticas. La forma en que esas formas construyen su cuerpo es la que mejor comulga con la tierra. La identidad que emerge de las relaciones, que se cristaliza en el cuerpo-vestido, es la que tiende al equilibrio cuerpo-tierra. Avanzar sobre esas formas es una práctica genocida. El colonialismo genocida se ha agotado, aunque supo ser efectivo y arrasó con infinidad de identidades, aunque provocó grandes desequilibrios ambientales.

El terrorismo de las formas colonialistas y sus consecuentes desajustes ecológicos , son formas que la moda ética busca superar. El multiculturalismo, el respeto por la alteridad, la pacífica convivencia con lo ‘otro’ y la estimulación de su desarrollo son objetivos de esta forma de producir moda. Una moda que se presente plural y singular. Plural, por la emergencia de lo múltiple y la aceptación de lo ‘alter’; singular por la afirmación de cada cosmovisión particular.

Sabemos que no es posible que las formas culturales que la conquista arrasó, vuelvan con su forma original. Lo que sí creemos es en el desarrollo de una industria de moda para aquellas identidades que reinterpretadas lograron sobrevivir al terrorismo colonial. Esas formas son las que creemos que construyen una ecología capaz de lograr el equilibrio que requiere la vida para ser sustentable.

El proyecto de la moda ética es viable. La cultura como productora del equilibrio ambiental es base del proyecto. Proyecto que sólo se completa en la realización del intercambio, en el dialogo multicultural. Se realiza en la convivencia, sino estaríamos proponiendo un modelo de “moda ghetto” donde solamente se respetaría cada cultura en su circulo cerrado de relaciones.

Eso sería un régimen de moda carcelario. La moda ética cierra el circulo en el dialogo multicultural, en el intercambio de perspectivas, de cosmovisiones, de identidades, de experiencias, de relaciones, de costumbres y de creencias, todas ellas objetivadas: hechas cuerpo-vestido."*



*Bietti, F "Moda deseante. La moda y el sujeto descentrado" SFG, Buenos Aires, 2010. Pp 20.

viernes, 30 de julio de 2010

Susana Saulquin en Página 12

Nota a Susana Saulquin en el suplemento Radar de Página 12. Habla sobre su libro, "la muerte de la moda, el dia después".

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-6338-2010-07-25.html

domingo, 25 de julio de 2010

La eficacia rítmica del vestir

Más allá de cada outfit, personalmente, me gusta buscarle, o construir, algo de sentido al “sentido de ‘las’ modas” y a la posibilidad de que en esa multiplicidad, no deje de existir “la moda”. Con esto sostengo que la moda es una unidad en la dispersión. Aclaro que aún no tengo tan claro el proceso de subjetivación por el cual la construcción del código en fuga, no se pierde en un uso fetichista de la moda, y por ende, se descalifica como tal...

Lo que si pude ver es que cada estilo subjetivado como moda, se construye con cierta movilidad que siempre deja abierto el juego a la producción de los distintos outfits. Para mostrar fácilmente lo que pretendo, podemos traducir el lenguaje de la moda al de la música. Cada tendencia, look, etc... seria comparable al “estilo” musical, con sus reglas de armonización y composición de melodías. La eficacia rítmica del vestir, como la llamo, sería el marco en que cada outfit se mueve como esa melodía que nos identifica y participa. La eficacia rítmica del vestir construye estilo, es su marco. El tango tiene su rítmica así como el boheme-urbano tiene su eficacia rítmica. Eficacia por su capacidad de producir efectos y rítmica porque cada estilo se mueve con cierta lógica particular y habilita a la construcción de ciertas melodías (outfits) excluyendo otras.

Quizás esté medio caótico, mas cuando se vaya aclarando en mi mente prometo retornar sobre esta idea.



http://girldir.com/files/images/Christian-Dior-1o.jpg

miércoles, 21 de julio de 2010

El nudo del vestir

Todo vestido guarda una historia o tiene muchas por contar. Un silencio donde no alcanzan las palabras. Un nudo de angustias también. Cuerpo que sólo se entiende en su complicidad con el vestido. Vestido, que en tanto tal, no es otra cosa que ese cuerpo. Al habitarlo lo produce. El vestido construye un cuerpo. El cuerpo y el vestido son uno. El vestido pide vida prestada al cuerpo que la da en energía y el vestido devuelve con satisfacción que nunca alcanza para lograr la identidad. El cuerpo-vestido se manifiesta en, y transita por, ese vacío que termina por significar la moda.

La moda es en proceso, no en destino. El vestido sigue su camino y deja silencios que quizás nunca sean llenados. Pero a veces hay una eficacia que da cierta sensación se estabilidad. Ahí la moda nos convence, ahi es donde le damos crédito, donde confiamos. La moda se hace inteligible en la eficacia rítmica del vestir.



http://www.elle.com/Fashion/Street-Chic/Wardrobe-Chic-Sia

domingo, 27 de junio de 2010

Etapa consumista

"las diversas revoluciones sociales iniciadas a lo largo el siglo XIX, que culminarían en 1917 con la Revolución de Octubre, iban a conceder un mayor campo de acción a aquellos que históricamente habían permanecido forzosamente amordazados; el poder político y económico seguía estando en las mismas manos, pero se había visto obligado a hacer ciertas concesiones. La 'democratización' de la moda se presenta como una más, cuando en realidad ese erecho a una vestimenta popular digna va a acabar en la obligación de los consumidores de sostener los intereses de la industria privada."*



*Margarita Riviere, "La moda, comunicación o incomunicacion" editorial Gustavo Gili, Barcelona 1977, pp 26

jueves, 24 de junio de 2010

J.P Gaultier y la belleza caótica

Desde que empecé a interesarme ‘seriamente’ en la moda (a mis tiernos 16), tuve mis temporadas fanáticas alrededor de un modisto particular. Desde Theyskens hasta McGibbon...

El hecho es que desde septiembre ’09 estoy fan total de J.P Gaultier.

No se si será la sugestión del fan que ha imaginarizado tanto a su ídolo que todo lo que haga le parece bien, o es que realmente esta colección O-I es uno de los puntos altos de la moda de la década. Realmente tiene lo sublime del arte, lo majestuoso de París, lo artesanal de la identidad étnica...

De toda esa colección esta combinación tiene todo lo que me quiebra como adicto a la belleza.

No es la síntesis de los múltiples elementos que se presentan: es la dispersión, la multiplicación caótica de todo lo que se muestra... es como enfrentar muchos espejos y dejar que se reflejen al infinito... es hacer un culto a la belleza en proceso... es un mapa de lo múltiple, es la belleza en su estado mas puro: en movimiento!

sábado, 5 de junio de 2010

Cambio de planes, planos y camino

Hace días que no subo nada, y antes del último post hacía ya un tiempo que no escribía. Resulta que por estos días muchas ideas van cambiando y con ellas los objetivos por los que vivo la moda. Estoy estudiando cada día más y con muchas ganas, convenciendome que la moda no puede ser reflejo... Basicamente porque no hay una escencia plena, original, autosatisfactoria y autoerótica que deba reflejarse. Si fuera un reflejo, sería un acto narcisista de la humanidad. Y la moda no es eso. Sería circular y autodestructiva. Y la moda no es eso.

La moda vive escapandóse. Se escapa a cada paso. Vive en fuga y en la fuga es donde se hace eterna. Por eso la busco, porque se escapa. Con esta postura es natural que el objetivo de entregarme a la moda tiene que modificarse. Si antes, suponiendo que la moda era reflejo, creía que me arrojaba a un mar de profundidades asombrosas y lleno de enigmas, ahora no puedo más que pensar que me arrojo al vacío desde algún punto en movimiento. Antes podía fantasear con un tesoro en las profundidades, ahora con disfrutar del vacío sin saber si me voy a estrellar o qué... Vivir en proceso sin esperar nada a cambio esa es la nueva revuelta.


J.P. Gaultier sabe mejor que yo de que se trata esa fuga

P.S: Jorge Drexler descubrió una bellísima forma de expresar todo lo que dije en la frase "amar la trama más que el desenlace", yo agregaría porque puede que sea pura trama.

miércoles, 14 de abril de 2010

Moda de contenido múltiple, moda como forma

Es posible hablar de LA moda cuando vivimos una proliferación cada vez mayor y variada de líneas, de estilos? Podemos hablar de La moda cuando parece que nos refugiamos en el estilo cada vez nos sentimos un paso alejados de la correcta actualización Del Código de Vestir? O es que hay moda más allá de LA moda que, sin perder su ser, la atraviesa?

Muchas cosas... Creo que estas preguntas no surgen si realmente la unidad del significante Moda fuera eterno e inmóvil, si existiera tal unidad u "objetividad inobjetable".

Cuando la moda era seriar cuerpos, estas preguntas no ocurrían. En esos tiempos había una línea, cuyo por fuera implicaba ser/estar demodé. Hoy por hoy, estar por fuera de una línea no contradice ir a la moda pues puedo estar funcionando en otro modo, también aceptado, también de moda...

Cada una de estás modas tiene su conjunto de reglas. Pero con tanto conjunto de reglas, dónde está la moda? LA moda, única, estable y uniforme, no existe más. Entonces, la moda no existe? No! La moda sigue existiendo pero no como LA moda sino como moda múltiple. Respiramos nuevamente, hay moda, podemos dormir tranquilos... pero el problema es que hay mucha, tanta que nos desborda...

Lo que no existe más es la moda definida por su contenido homogéneo y transparente. Ahora la moda se nos presenta, más que por su contenido, por su "modo".La moda es movimiento y la encontramos cada vez que reconocemos un intento manifiesto de crear algo nuevo, de captar un instante fugitivo de belleza o incluso de cambiar el mundo. Cada vez que el cuerpo-vestido tiene algo que decir y habla y lo hace con intención de hacerse oír. Cada vez que intentamos cambiar el mundo o adornarlo de otra forma, de hacer algo distinto con lo que hay a mano... En esta clave me parece que es súper adaptable un pasaje de “El pensamiento salvaje” de Lévi-Strauss que dice La única regla del juego es arreglárselas con lo que uno tenga, es decir un conjunto finito de instrumentos y de materiales, además heteróclitos, porque la composición del conjunto no está en relación con el proyecto del momento (ni con ningún proyecto) sino q es el resultado contingente de todas las ocasiones q se le han ofrecido de renovar o de enriquecer sus existencias, o de conservarlas con los residuos de construcciones y de destrucciones anteriores.". En la medida que intentamos crear sentido con elementos de la "estructura" creo que podemos hablar de Moda. Aunque el contenido de esa moda no sea uno sino múltiple porque la capacidad de crear sentido con lo que hay a mano abre el campo a variadas interpretaciones tan validas como interesantes (aunque, políticamente, algunas sean más eficaces que otras). La moda como forma sería ese intento productor de la realidad, cuyo contenido no está definido a priori (ni a posteriori).

Ahora surge otro problema... Cuándo estamos demodé si la frontera es tan voluble o inestable? cuál es el limite de esa moda, si parece que todo fuera posible mientras se cumpla el postulado de crear sentido con lo que hay a mano? Con ese modelo parece que todo está permitido bajo la excusa de producir mundo (y el cuerpo vestido en tanto plenamente implicado en ese mundo y ese hacer). Bueno si alguno sabe cuénteme...



Revista Vogue

martes, 30 de marzo de 2010

Moda: efecto retroactivo de la busqueda fracasada

La moda ES en la medida que la existencia misma es tragedia... En la medida que buscamos un paraiso que se nos fue prohibido, expropiado, extirpado. La moda es una imagen, un efecto retroactivo de la búsqueda de ese estado primitivo en que eramos totales y todo podíamos.

La moda tiene valor en tanto y en cuanto está condenanda a perecer por ser promesa fallida de alcanzar ese estado original de complitud. Tiene valor porque al fracasar la promesa, nace otra y la moda sigue y sigue... Si la promesa se lograra la moda moriría pues ya no habría qué buscar y el efecto retroactivo no se produciría pues todo sería presente, ausencia y muerte (porque lo que nos sostiene es la búsqueda).

La promesa de lograr el paraiso perdido, nos empuja a seguir abriendo puertas. Nunca asumir el destino trágico es la escencia de nuevos intentos. La fé en la totalidad ausente sostiene cada nueva identificación y cada nuevo fracaso. La moda es una de las formas en que buscamos y fracasamos y allí recién hay moda. Como efecto retroactivo del encuentro fallido con esa totalidad (ausente).



Revista Vogue

sábado, 20 de marzo de 2010

Moda deseante

Hay algo que siempre impulsa a buscar, que desoye a la fatiga y que salta las fronteras sin permiso. Inluso es quien establece las fronteras porque, de vez en cuando, es preciso creer que pisamos sobre seguro antes de la explosión caótica.

La moda es un instante en la búsqueda del deseo por alcanzar la totalidad imposible. Es la estela que deja, ese deseo, en la huida: goce domesticado. La moda es la foto que nos deja el deseo cuando parece parar para impulsarse, pero el deseo ya no está en la moda, está buscando el instante siguiente. La moda es un estado diferido del deseo...

Es energía circulando y saltando los límites que se da a sí mismo. La moda es deseo escapando de los límites, atravesando las barreras autoimpuestas, buscando el goce imposible. Sin búsqueda, sin deseo disparándose generando un caos desenfrenado, no habría moda, y la moda, a su vez, es un instante que parece realizar la búsqueda: pero no. Asi el camino sigue y la moda queda, hasta el instante siguiente porque la moda ya está allí...



Fotos: revista Número