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martes, 15 de noviembre de 2011

Moda-cuerpo-performance

Como la oralidad, quizás de forma más evidente, la moda es performance. Es un evento, es la actualización de un código compartido, es una forma de habitar y construir colectivamente el cuerpo. Es moral corporizada. Es una forma de experimentar en la materialidad de un cuerpo diferente al anatómico, que lo excede y sobre-escribe, los significados que la cultura crea. La moda es la forma en que la cultura transmite significados que la misma cultura construye. La forma en que el cuerpo es interpretado, la forma en que ese cuerpo se dispone en el espacio social y ambiental, el código que cada cuerpo debe aprehender por las posiciones sistémicas que ocupa. La moda retraduce esa masa indefinida de información en un conjunto de reglas que se escriben en el cuerpo y que leemos a cada paso, que sabemos interpretar, sabemos reconocer y sabemos responder. Tiene el carácter de una performance porque los contenidos que asume el cuerpo-vestido, cambian en la interacción de los sujetos, pero los sujetos al habitar el vestido son significados por él.

Anna Dello Russo, una de mis performers favoritas!









sábado, 8 de octubre de 2011

Notas sobre consumo responsable (parte II)


La moda ética plantea desde la industria, nuevas formas de producción y consumo. “Los principios a los que adhiere la moda ética se enmarcan en el respeto por las condiciones de trabajo de las personas destinadas a fabricar el producto, con la prohibición de un trabajo forzado, la exclusión de los niños como fuerza laboral y con la seguridad de un sueldo mínimo vital; a la reducción del impacto nocivo al medio ambiente producto de los excedentes de las fábricas; a la incorporación de artesanos locales para incentivar la participación de culturas distintas y propiciar el desarrollo de relaciones comerciales bajo los principios de COMERCIO JUSTO.” (http://www.hechoxnosotros.com/pdf/ModaEtica.pdf )

La moda ética es moda sustentable pero algo más, redes de comercio justo pero algo más, consumo responsable pero algo más... Es asumir un compromiso con cada uno de los momentos y las personas comprometidas en la cadena de producción y distribución. Es asumirnos desde la industria de la moda, y de nuestro lugar en ella, como productores del espacio común y la vida compartida.

La moda ética promueve el desarrollo de nuevas relaciones de convivencia, tolerancia y armonía. Propone a cada uno, construir desde su posición en el juego social de la moda, un mundo previsible y habitable. El mundo es el mundo que construimos con nuestros actos y los de los demás formando parte de nosotros. La moda ética reconoce que los otros forman parte de mí y todos constituimos la totalidad que nos une. Por eso es más que producir moda.

Tiene que ver con la vida en sociedad y la sociedad que queremos. Tiene que ver con los modos de generar valor y (re)producir la existencia. Es asumir desde la industria de la moda, el proyecto por un cambio global que se está planteando en todos los niveles tanto materiales como espirituales.

La moda ética se inscribe en un marco mayor. No plantea objetivos aislados de la experiencia cotidiana de otros campos. Los principios de la moda ética, son valores que toda persona sensata comparte y debiera transmitir. Como el uso racional de los recursos, procesos no contaminantes, redes de comercio justo, tolerancia, nuevas formas de solidaridad y respeto en la convivencia con los otros.

La moda ética es un proyecto por un cambio positivo en la producción de la vida colectiva. Por eso, concibe al consumidor como participante activo en la construcción de esa totalidad que nos une. Al consumir somos modificados, hacemos del producto del trabajo de los otros, parte constitutiva de nuestra individualidad. A su vez, modificados, producimos mundo. Ese mundo que los demás consumen, haciéndonos participes de su propia vida. La relación es de mutua influencia, de influencia múltiple y constante. Al consumir asumo el mundo que quiero producir.

Consumo responsable, implica sopesar medios y fines de la acción. Es una forma de construir la realidad que se nos presenta a todos y a cada uno. Consumo responsable implica que el otro y el mundo forman parte de mí y por eso asumo un compromiso con ellos. El compromiso es con el trabajo de todo ese sinfín de anónimos con quienes me enfrento en cada momento. Consumo responsable es también una forma sustentable de habitar el mundo, una forma sustentable de producir la sociedad que queremos.

jueves, 6 de enero de 2011

Kenzo o el camino de lo etéreo

En el cono sur somos verano. Admito estar en contra -de modo fundamentalista- de la moda de transplante cultural - o mejor dicho, de copia. No obstante, creo que Kenzo en su colección Printemps-Été 2010, da cuenta de una experiencia que puede haya cobrado valor universal o global. Digo, haciendo cargo a la globalización por la identificación en formas de vida y sentir a las cuales nos enfrentamos como complices, sin distincion, todos los seres "occidentalizados"(que puede que sea una forma 'chic' por la cual se cuele -como contrabandeado- el imperialismo de antaño). El vestir parece apropiarse y construir un espiritu o una busqueda espiritual que se nos hace una para todos, entre pueblos diferentes o, en este estadío de la aldea global, simplemente lejanos.

Hoy es probable que la rítmica de la ciudad, la hiperconexión, los estados ausentes en presencia en realidad virtual, o ausencias en acto en miradas que se esquivan, hagan que el espíritu, reaccionando al stress (moderna histeria?), contruya salidas donde no hay palabras y se invente vías, más que puentes, trampolines, formas, espacios para desesperar sin perder el mundo.

Kenzo se ubica en ese vacío (?) de la necesidad de desconexión, donde las palabras no alcanzan y se contruye otro lenguaje que hace vestido -en lugar de síntoma, como una salida que no nos escapa y seguimos el rumbo. Kenzo busca robar espacio a los tiempos de ausencia en cuerpo, dando al cuerpo otro ritmo. Kenzo busca escarparse con ese espiritu, en un vestir, que siendo cuerpo busca refugio, busca descontracturar, (des)conectar, tomar vuelo... busca en lo terrenal, en las líneas y el género, un camino, y encuentra un modo de acercar al cuerpo al sentido más conectado (negando la hiperconexión) dando forma a lo más informe: lo etéreo.














Fotos Vogue París

viernes, 31 de diciembre de 2010

Industria cultural del vestir



La reproductibilidad técnica no conoce límite y el hombre conoce el suyo. La tragedia signa a este sujeto naciente. Conciente de su finitud, se enfrenta a su poder de empujar las existencias más allá de su existencia, sabe que puede tener todo pero termina poseyendo nada.

Si bien dar cuenta de la moda en su carácter industrial parece una obviedad, considerarla dentro del universo de las industrias culturales resulta más atractivo y novedoso (aunque puede que también carezca de originalidad). Porque la moda más allá de producir para un mercado, buscar la realización de ganancia, satisfacer una demanda que ella misma se genera, marcar un ritmo que se impone a las conciencias individuales, produce un conjunto de significados por los cuales podemos incluirla dentro de lo que Adorno y Horkheimer llaman industria cultural.

Como todo campo, crea sus propias jerarquías, también su escala de ascensos y descensos, sus modos de obtención de prestigio y su perdida, sus normas y su sistema de celebridades. Fundamentalmente establece su forma de distribución de capital. Como todo campo, está abierta al juego ortodoxia-heterodoxia por la hegemonía al interior de la estructura. Las posiciones dentro del campo se conquistan mediante lucha, donde la ortodoxia busca conservar el status quo que por su posición dominante le corresponde. En cambio los nuevos participantes, o quienes tienen una posición menos favorable en la circulación o regímenes de intercambio de capital, buscan subvertir las reglas del juego.

Las posiciones: editores, diseñadores, consumidores, productores, modelos. Esas son las fundamentales, a su vez existe toda una periferia de puestos que se superponen dando sentido y color característico a los primeros, que son los que identificamos como exclusivamente vinculados con la industria cultural de la moda. Los fotógrafos, los publicistas, son personajes que juegan su rol en la interacción con múltiples campos, pero los editores, los modelos, los productores de moda, y los consumidores tienen una posición definida y exclusiva, bien establecida como propia al interior de los intercambios en el campo.

sábado, 24 de octubre de 2009

Moda más allá de la moda: por qué me interesa tanto?

En una sociedad donde confundimos confort con felicidad, o al menos se nos presentan al mismo nivel, parece inútil criticar el poder dominante. Enseguida se nos tratará de antihumanos ya que criticaríamos el objetivo máximo del Ser.

Este discurso a-crítico se viene desbordando desde que los mercados colapsan por no ser lo perfectos que nos hicieron creer. Contrariamente, su lógica es tan perversa que los que pierden, lo hacen por duplicado. Quiero decir que quedan fuera por la “selección natural” que ejerce el mercado (algo así como carecer de dignidad social para ser incluido) y por eso no son dignos de participar de las maravillas del confort, por ende de la felicidad, o sea: del fin último de la humanidad que no merecen. Este despojo se lo justifica desde el individualismo más reaccionario, para el cual cada quien es culpable de su desidia. Así, lo inmaculado del sistema seguiría, sin más, siendo una maquina saquea humanidad a una masa cada vez mayor de personas.

Estos marginados, indignos de felicidad por su falta de capacidad, o auto-condenados, no solo no revisten interés para el mercado sino que merecen su máximo desprecio. Bajo este tipo de dominación solo el reclamo del derecho al consumidor se presenta como legitimo, pero en la medida que cada vez enormes masas se caen del margen perdiendo su calidad de consumidores, son despojados del único derecho válido de reivindicación: “mi plata no vale?”.

Desde esta visión, cuál sería la importancia de voltear y mirar hacia el campo de la moda quitándole la inocencia que se le atribuye, desconfiando de su desinterés e interrogándola como arma de dominación silenciosa? Es que esa dominación silenciosa por la que “naturalmente” aceptamos como legitima la presencia de jerarquías propias de ese campo (y que esto es así desde que el hombre es hombre y la mujer es mujer), esconde la funcionalidad más férrea y reaccionaria al sistema de dominación mercado-céntrica. Esa lógica jerárquica que la atraviesa se enlaza con la expulsión sistemática del mercado de grandes masas, reforzando el proceso con el desarrollo de mercados cada vez más segmentarios, pero segmentarios hacia arriba.

Además, la moda se muestra como campo de gran interés ya que la lógica económica del consumismo requiere la producción de consumidores cada vez menos calculadores. En este sentido, el discurso de la moda es el ejemplo a seguir, pues (como lo escribí en una de las primeras entradas) ha desarrollado un discurso donde el consumidor puede ser irresponsable, donde ella es permitida sino necesaria.

Con este blog lo que me interesaría es mostrar que la moda está atravesada por la ideología y que esto es lo que hace que nuestras conductas de vestido no sean caprichos o peor, cuando son un capricho sentimos el rigor de las fuerzas represivas del campo. Con todo, lo que terminaríamos viendo es que realmente existe algo que llamamos social, que compartimos, nos domina y moldea sin que por ello seamos unos títeres culturales.

Aclaración fundamental: esto no significa que esté en contra del modelo de acumulación capitalista, del mercado o sea un comunista con pretensiones revolucionarias. Solo quiero mostrar como la moda es funcional al sistema bajo su disfraz de desinterés o de externalidad. Me gustaría que desentramemos el discurso de la moda y el poder que lo atraviesa, no que desde aquí tomemos nuevamente la bastilla.

A la larga espero que estas reflexiones terminen siendo análisis de tendencias y de los fenómenos mundiales que la moda (occidentalizada) refleja. Eso significaría que algunas fallas del mercado se hubieran corregido (o que el poder totalizante cooptó estas opiniones, lo cual es mucho más triste y peligroso).
Dicho esto: hablemos de moda!!