jueves, 11 de noviembre de 2010

Cuerpo-vestido: síntesis y fragmentación



Dentro de los modelos de producción del SXX, el de la moda descartable ha ganado durante el seriado de los cuerpos y la vorágine por la novedad. Matrices que se explotaban durante tiempos predeterminados y llegado el momento caían en el olvido y la perdición del "demodé". Quizás el adjetivo del que no se vuelve y que genera temores, nervios y gestos de lo más extravagantes.

La moda descartable, no sólo descartaba "tipos", descartaba recursos, algunos limitados, necesarios y muchas veces no retornables. La moda descartable no sólo consumía esos recursos sino que los transformaba con métodos invasivos, con métodos agresivos, con métodos antiecológicos. La importancia era la producción de un cuerpo para hoy, mañana vemos, dentro de la temporalidad objetiva (ya que no había espacio para la temporalidad subjetiva, propia de una experiencia también reflexiva). La seducción de la moda era no pisar sobre seguro, no hay promesa de mañana, la vida es actual. Este modo de seducción no era exclusivo del campo de la moda, pertenecpia en tanto se incertaba en una red de interacciones. La moda no inventó nada, era armónica en el concierto de los campos de producir realidad en un mundo polar y "consumista".

El modelo se agota(apurado por las crisis) porque la seducción pasa por otros canales y la búsqueda es tan individual que parece buscar del otro el ojo que la complete y la legitime. Parece que la identidad busca en la instancia colectiva la confirmación como cierre parcial, no la génesis de la subjetividad sino en la contención, quizás como marco regulador.
Somos cada vez más artesanos de nuestra subjetivdad, aunque el objeto nos ayuda a producirnos. Aunque en el objeto vivimos y somos vividos, aunque en la comunidad vivimos y somos influenciados. Somos todo y nos buscamos en él, negándo su poder "total" hacemos de la inquietud un modo de renacer como sujetos. Descartar las formas nocivas y alienantes de producir moda y volver sobre nuestro paso. Encontrar en cada intercambio esa mirada que me une como multiplicidad de fragmentos en alianza y hostilidad permanente y al unísono.

Quizás aqui tampoco haya futuro. Pero ese futuro que no es tomado en cuenta es en tiempo subjetivo. El tiempo propio, el que decide la movilidad en el espacio. El otro, el objetivo, antaño descartable, se pretende cada vez más previsible y menos agotador. Pasamos de agotar el tiempo objetivo con la sobreexplotación ambiental imponiendo condiciones, a agotarnos en nosotros y salir al mundo a buscarnos en cada lazo que nos envuelve y devuelve a la vida, la unica posible, la vida común.

Ahi la moda encuentra su lugar en el estado actual de la cuestión. Como una de las tantas búsquedas de un espiritu en pie de guerra contra la objetivación, aunque sin renunciar al objeto. Buscamos devolver al objeto a su lugar, como parte de la vida subjetiva, ya no produciendo. Nunca más el objeto produciendo series de cuerpos en un mundo polar, no más.

La experiencia es parte del vestido y cuerpo-vestido experimenta. La moda, ya no descartable, sino ética, nos ayuda en la propia gestación de una vida en tiempo propio y en vinculación recíproca y constante. Sin salir al encuentro, sin la alianza y la disputa, la moda se congela, como la vida. En el movimiento de las fuerzas que pugnan por la sintesis y la fragmentación, la moda encuentra su potencia, encuentra su destino, en un mundo donde producir sujetos que se autoproduzcan es tanto más ecológico que producir objetos que se vuelvan objetos otrora sujetos.

1 comentario:

  1. Muy bueno el post, y realmente espero que la llegada de la "moda ética" y el final de fast fashion sean mainstream cuanto antes. Habrá que ir avisando a las revistas, que todavía incluyen "in" y "out" en sus titulares.

    Un abrazo

    M

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